domingo, 1 de septiembre de 2013

Domingos familiares

9:17 p.m. El domingo ya está por terminar y me permito escribir algunas líneas en esta paz familiar. Desde hace varias semanas no he tenido descanso mental, los pensamiento van y viene buscando soluciones. Por eso este domingo en familia me ha permitido descansar la mente y alejarme de esas perturbaciones llamadas problemas.

No hay nada más revitalizante que pasar un domingo en familia, sobre todo si la pasamos en casa de Mirtha, la vista del mar es preciosa, como me gustaría despertarme cada mañana viendo este paisaje. Hoy de noche las luces del parque del Faro parecen las luciérnagas que sueño conocer y que me traen el recuerdo de un episodio de Rurouni Kenshin, cuando Kenshin abraza a Kaoru antes de irse a luchar con Shishio. El antiguo sangriento batussai deja de lado su aparente distancia y abraza a la mujer que lo acogió sabiendo que su pasado era sangriento. Un abrazo que a pesar de ser solo dibujo me transmitió la ternura que seguramente los guerreros samurai daban a sus esposas antes de  partir a la guerra.

Siempre me han conmovido las despedidas de los animes, no sé por qué, tienen algo mágico. La despedida de Shaoran y Sakura en Crónicas de Tsubasa o Inuyasha y Kagome antes de devolverla a su mundo, hacen que piense que el amor siempre será una fuerza transformadora.

Por eso creo que la familia siempre será fuente de amor y paz, así tiene que ser y se debe proteger contra todo. A veces no es fácil porque muchas veces somos nosotros mismos quienes creamos un ambiente de intranquilidad porque no controlamos nuestros caracteres. Esa es mi lucha, controlar mi carácter, a veces creo que lo logro y otras simplemente me dejo vencer por la negatividad. Y otra vez, llega el salvador llamado Dios, lo siento dentro de mí y lo busco la oración. Y encuentro nuevamente esa voz interior y empiezo de nuevo. Solo quiero no tener que empezar tantas veces, solo quiero empezar a vivir coherentemente con mis sueños.

Un domingo familiar como pocos. Los voy a extrañar cuando Mirtha tenga que entregar la casa, es solo una probadita de lo que puedo conseguir si me dejo de excusas, si creo en mis sueños. A veces pienso porque es tan difícil creérmelo.

Si el bienestar de mi familia es importante para mí, ¿por qué demoro tanto en despegar? Esta noche le pediré una vez más a Yavé que me de sabiduría para entender que bien hay dentro de esta situación que pasamos hoy.


Si hay algo que agradecer hoy es haber pasado una tarde viendo películas con mi tía Olga, mis papás y mis hermanos sentados todos juntos en el sillón. Esa imagen se queda en mi corazón, aunque no tenga foto. Será que los mejores momentos solo quedan grabados en el corazón.

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