martes, 13 de julio de 2010

Solidaridad


Es una palabra que a veces parece extraña. La noticia inesperada de un mal momento económico que atraviesan mis tíos de cariño, me lleva a escribir estas líneas. Me parece increíble como yo, porque no voy a repetir aquella frase que la sentía como chantaje: “No botes la comida porque otros no tienen que comer”. Cuando era niña esa frase me parecía manipuladora, una mentira y quizás porque a pesar de la dura situación familiar que atravesamos durante mi infancia y adolescencia nunca vi que faltará un plato de comida.

Quizás ahora que escucho a mi mamá comentar que la llamó su amiga del cole, mi tía de cariño, porque ya no daba más, y escuchar a mi mami decir: No sé como ayudarla, hizo que aquella frase chantajista tomará otro sentido… Realmente hay que valorar lo que tenemos, soy una afortunada. Tenía tantas ganas de llorar porque son personas que quiero, así que durante una hora empece a discernir sobre cómo ayudar a mi tía. Salieron dos cosas importantes que mañana mi mami deberá conversar con su amiga. Ahora solo falta poner en movimiento la idea.

Hoy también cuatro compañeros del trabajo se cortaron el cabello cortito como muestra de solidaridad con una amiga de la oficina que está en quimioterapia. Yo estaba apurada por salir a una reunión, capté las reacciones de algunos compañeros: “Yo quiero amigos así, yo también lo hago. La señora de la limpieza conmovida me la encontré en el baño y me dijo: Que duro ver a la señorita llorar, le he dicho que sea fuerte. Y el rostro de la señora demostraba real identificación y cariño hacia mi amiga. Vino a mi mente aquel día en que ella me encontró llorando en el baño porque mi papá me había tratado muy mal y ella para consolarme me dijo: Hay cosas peores y me contó su historia hacía solo unos días le habían dicho que tenía cáncer. Las lágrimas se secaron y mi cara cambio, en realidad que es una pelea con papá frente al cáncer.

Gestos como los de Toño, Luis, Joel y Diego me conmueven al final de la noche al recordarlos, me devuelven la confianza en el corazón humano, en su bondad, en su origen divino. Quizás ahora no puede ayudar con dinero pero si puedo ayudar con mi oración, con mi energía positiva y con las ganas de ayudar. No sé cuánto tiempo deba pasar para que nuestra raza sea más solidaria, pero si no empezamos ahora, ¿cuándo?
Gracias también por la historia de Domingo, me preguntaba si los artistas que salen en el programa del canal 9, luego se olvidan de ellos. Veo en el facebook de una muy buena amiga que no, que la labor sigue, el compromiso sigue y eso me da gusto, porque uno a uno iremos cambiando el mundo, dejando huellas. Ahora puedo ayudar a Domingo, quien nos demuestra que a pesar de su limitación física, él tiene un alma luchadora, completa y que la única discapacidad a la que se le debe temer es la mental.

Hoy tenemos la oportunidad de cambiar nuestro mundo, no dejemos para mañana lo que hoy tú, yo, nosotros podemos hacer. Si quieres que las cosas cambien, uno primero tiene que cambiar.

Nuestro mundo no esta perdido, mientras sigan existiendo personas que sepan ser solidarias, aún tendremos esperanzas de recuperar la divinidad de nuestro ser y ponerlo al servicio de los demás. Porque soy una convencida que cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar su entorno a través de pequeñas acciones, que en un lapso de tiempo se convierten en palancas de cambio.
11:22 pm
VCY
32 años

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