miércoles, 17 de diciembre de 2008

Otra vez niña

Betsi, mi amiguita de juegos

Siempre quise treparme a un árbol

Abrazando la botella, como si yo fuera una ebria ja,ja


Abuelita y papi


Abuelita Herbalife ja,ja!!




Con mi gemelo





Columpios, columpios!!!







Eso Javi demuestra que los Coral somos unos deportistas






Abajo!!!





La famila completa









Saltarinas!!! yo soy garfio





La reunión de fin de año de Kia y Chery, empresas donde trabajan mi papá y mi hermano Javier me permitió ser niña otra vez. Jugar en la saltarina (cama de goma), en el tobogán, en lo columpios o los castillos inflables de las princesas o el tobagan gigante, me hicieron eliminar todo el estrés de la semana.

El sol fue precioso en cieneguilla, acomodarnos en la mesa designada fue un sencillo trámite, mi vista se fue al fondo de las mesas: ¡Juegos! Siempre he dicho que soy una niña atrapada en el cuerpo de un adulto, y me gusta jugar, hacer amigos. Con la excusa de tomarme una foto en los columpios, termine subiéndome a la saltarina antes que fuera invadida por niños de verdad. La felicidad no me duro mucho porque a los minutos entro una niña: Betsi, curiosamente mi profesora de primer grado se llama así, ella empezo a saltar muy cerca del borde y le dije: Hola no saltes tan al borde que puedes caerte, solo eso basto para que no me soltará en todo el día. Luego ingresaron otras niñas más, la más pequeña fue Ariana de 4 años. Comenzo el juego de los piratas, yo era garfio y mientras saltaba escapando de las niñas, intentando no hacerlo tan fuerte, campanita, el cocodrilo y un delfín me perseguían, esa sensación de sentirme atrapada fue divertido. Me di cuenta que cuando tú a un niño le das la confianza y hablas su lenguaje no importa la edad. Me convertí en la niñera de 5 niñas, ¡Nunca se cansaban! Yo salí una vez para tomar agua, estaba exhausta con tanto saltibanqui, hasta ayer me dolía el oshiri de tanto saltar.

El ingreso de dos niños, no le agrado nada a mis compañeras de juegos, en vano intenté que se integrarán al juego. A los 10 minutos, Betsi me pidio salir, y yo aproveche para descansar. Luego nos fuimos a los columpios. Mi pequeña amiga, me llevo de la mano hasta su mesa, la cual estaba cerca de la mía. Ella quería seguir jugando, yo sólo quería sentarme. Felizmente la hora del almuerzo me salvo. Fue gracioso cuando me dijeron que había adoptado a una hija, la mamá de Betsi no pudo ir. Lo curioso también fue que mientras saltábamos en las saltarinas, miro mi pin de Herbalife y me preguntó que era eso, al responderle que era mi pin de Herbalife, ella me respondió diciendo que su hermana tomaba Herbalife, la niña sabía el concepto de nutrición de Herbalife, ¡sorprendente!

Después del almuerzo siguió el juego en los castillos inflables de las princesas, un sueño hecho realidad: ¡Entrar al castillo de las princesas y saltar sobre los colchones de aire y deslizarme sobre toboganes de goma! Y todo gracias a Betsi.

Encontré también a mi amiga Ariana, que se pego a nostras y se atrevió a subir las escaleras del tobogán gigante, su energía para el juego me hace imaginar que sus padres deben divertirse mucho persiguiéndola por todo su casa, ¡ja,ja!.

Fue divertido el fin de semana pasado, yo me divertí a morir con mis pequeñas amigas. Sentí que hice todo lo que de niña me hubiera gustado hacer. Pero mi infancia estuvo marcada de madurez, siempre comportandome como la niña perfecta para no disgustar a mi tía y a mi abuelita. Los pocos juegos que recuerdo son tan lejanos que no logro evocar la sensación lúdica, que sentí el sábado 13 de diciembre a mis 31 años.

Fue curioso que después de mi valiente subida a la saltarina, otras chicas grandes también subieron. ¡Es que nadie puede resistirse a brincar por los aires y sentirse una pluma!. Yo no pude y que bueno que contagie a alguien más para que lo haga. Comportarse como niña de vez en cuando es liberador.

Definitivamente la reunión de fin de año de Kia 2008 la recordaré por tres cosas: Me divertí como una niña, mi abuelita nos acompaño por primera vez y fue la primera reunión en la que Javier participo como miembro de Kia. Es alucinante como el año pasado, Javier Emilio participo como hijo de Javier Coral y en diciembre 2008, Javier participo como parte del equipo de la pujante KIP. A mi papá se la caía la baba cuando pidieron que se pusieran en pie todos los nuevos miembros de la compañía, mi hermanito se levanto entre lo más de 30 muchachos, mi padre aplaudía con ganas y orgullo. Yo secretamente también aplaudía mientras tomaba la foto para el recuerdo. Tanto Javier como yo seguimos los pasos de papá: Vender. Y eso que yo menospreciaba esa actividad, hoy es la que me permite soñar.

3:52 p.m.
VC.Y31 años

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